Cancún, Q. Roo, 10 de junio de 2026.- La iniciativa de los periodistas le cayó al gobierno como café frío en reunión de gabinete… porque hay noticias que alegran y otras que incomodan, y luego están esas que provocan una reacción tan nerviosa en el poder que uno termina entendiendo que el golpe sí llegó donde debía llegar.
Resulta que un grupo de periodistas tuvo la osadía de hacer algo imperdonable: organizarse, elaborar una iniciativa ciudadana y presentarla sin pedir permiso a nadie en el gobierno.
¡Qué atrevimiento!
Y entonces apareció Cristina Torres Gómez, secretaria de Gobierno, para recordarle al mundo que las cosas deben "socializarse" y consultarse con todos los comunicadores. ¡Qué noble preocupación!… Tan noble como tardía.
Porque cuando los periodistas denunciaban agresiones, censura disfrazada de burocracia, exclusiones selectivas o el uso político de los convenios publicitarios, no se escuchaba tanta pasión por la consulta universal… pero ahora sí.
Ahora que la propuesta no salió de palacio, ahora que no nació en alguna oficina gubernamental ni pasó por el filtro de los expertos oficiales en controlar daños políticos, de pronto la palabra favorita es "socialización".
Traducido al español quintanarroense: "¿Quién autorizó que hicieran esto sin preguntarnos?"
Lo más divertido vino después, cuando Cristina aseguró que el gobierno no busca crear un mecanismo "a modo".
Y ahí fue cuando medio gremio soltó la carcajada, porque nadie había mencionado con tanta insistencia el tema de los mecanismos a modo... hasta que ella decidió negarlo.
Es sencillo, la iniciativa incomoda porque rompe una vieja costumbre de la política local: que todo lo relacionado con periodistas termine controlado por políticos.
Durante años algunos funcionarios han actuado como si fueran dueños de la libertad de expresión, repartiendo reconocimientos, invitaciones, apoyos y sonrisas con una precisión quirúrgica digna de laboratorio.
Por eso esta iniciativa genera alergia, porque no nació en el gobierno, no la redactó un asesor, no tiene sello oficial y porque, peor aún, podría terminar representando realmente a periodistas.
El argumento de que "hay que escuchar a todos" suena hermoso, tan hermoso que sería fantástico aplicarlo también cuando se reparten recursos públicos, cuando se toman decisiones de comunicación social o cuando se decide quién tiene acceso a la información gubernamental, pero curiosamente esa vocación democrática suele aparecer únicamente cuando la sociedad intenta caminar sola.
La buena noticia es que los periodistas que impulsaron esta propuesta ya lograron algo histórico: poner nervioso al poder sin haber aprobado una sola ley y eso, en Quintana Roo, suele ser la mejor señal de que van por el camino correcto.
Porque cuando los políticos aplauden una iniciativa desde el primer día, normalmente es porque ya la domesticaron, pero cuando se inquietan, la cuestionan y empiezan a pedir explicaciones... es porque todavía conserva algo muy peligroso para ellos:
Independencia. Y pocas cosas asustan más a ciertos gobiernos que un periodista independiente con iniciativa propia. Bueno, quizá sí hay una.
Muchos periodistas independientes haciendo lo mismo al mismo tiempo... (Publicación de Luis Mis)
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