Quintana Roo, 26 de marzo de 2025.- Éste medio informativo digital "Crítica de Quintana Roo" siempre se ha mantenido al margen de lo imparcial; sin embargo, en éste caso nos inclinamos a lo mencionado por el compañero Nezahualcóyotl Cordero, de señalar a Leslie Mayorga, vocera de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en Quintana.
La compañera Leslie Mayorga creada en los medios de comunicación "no le cae el 20" de que debe de ser pareja con todos y no dedicarse a crear un sin número de chat para filtrar información y favorecer a los que ella cree pertinentes, (Información por debajo del agua), y a otros dejarlos a lo último o de plano ni los toma en cuenta, pues lo verificamos en el chat oficial de la SSC de que no está la información que ella debería de emitir, pero si en algunas páginas circula y con imágenes exclusivas tomadas por la misma corporación.
Se le ha olvidado a la vocera de que no trabaja en un medio de comunicación para llevarse la exclusiva, sino en una corporación policiaca donde todos los comunicadores son por igual. Lo único que hace es mantener engañado al titular de la SSC, Julio César Gómez Torres, ante la falta de conocimiento del trabajo de un verdadero vocero de una dependencia o en su caso corporación policiaca y crear desconformidad en el gremio.
LETRAS DE "NEZA" CORDERO EN SU PUBLICACIÓN
La libertad de prensa está bajo ataque. Una campaña de hostigamiento y represión se gesta desde el interior de la Policía Estatal, dirigida por su titular de Comunicación Social, Leslie Mayorga, y ejecutada bajo la supervisión del secretario de Seguridad, Julio César Gómez Torres. ¿Su objetivo? Silenciar a los medios que exponen los abusos y malas prácticas de la corporación.
Dos periodistas ya han sido víctimas de acoso e intimidación por parte de elementos policiales, siguiendo una estrategia que, según fuentes internas, proviene directamente del área de Comunicación Social. La consigna es clara: cualquier medio que no esté alineado con la versión oficial será perseguido.
Leslie Mayorga, quien ostenta el control de la narrativa mediática dentro de la corporación, ha pasado de coordinar la difusión de información institucional a operar una estrategia de censura disfrazada de “control de daños”, se hace llamar la “Teniente” y ni siquiera tiene el grado de Policía Razo. Su cercanía con Julio César Gómez Torres le ha permitido ejecutar una agenda en la que los medios incómodos son hostigados y atacados.
La represión no solo es discursiva. La intimidación a periodistas ha escalado a niveles preocupantes, con amenazas veladas y el riesgo latente de agresiones físicas. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta dónde están dispuestos a llegar?
El mensaje es claro para la prensa: o te alineas, o te atienes a las consecuencias. Bajo este esquema, se busca infundir miedo para evitar que las irregularidades de la policía sean expuestas. Sin embargo, los hechos hablan por sí solos, y cada nuevo caso de represión solo refuerza la urgencia de denunciar esta estrategia de censura.
El periodismo no es un crimen. Intimidar, perseguir y reprimir a quienes informan, sí lo es. La pregunta es: ¿Quién detendrá a quienes han convertido la comunicación social en un arma de represión?
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