La ambición del dinero y no precisamente servirle al pueblo: cinismo

¿De dónde salió tanto candidato en estas elecciones en Quintana Roo para diputado federal y presidentes municipales?; La respuesta es clara y sencilla, la ambición del poder y en lo particular el dinero para mejorar económicamente su forma de vida y asegurar la de su familia, aunque todos argumentan: “QUIERO SERVIRLE AL PUEBLO”. Esto es la vil mentiras de todos estos ambiciosos candidatos que quieren enriquecerse de manera ilícita; hablamos de políticos y empresarios y uno que otro colado que nunca se les vio cuando más los necesitaba el pueblo.

Un ejemplo muy claro es lo que hoy vivimos en todo el mundo: El Covid-19; pero vamos a hablar solamente de Quintana Roo. Hace justo un año sufrimos un impacto económico que jamás habíamos vivido, pues había alerta roja sobre la presencia del coronavirus y se dio la orden de encerrarnos en casa durante 40 días para evitar los contagios, esto llegó al estado la perdida de más de 80 mil empleos en el Estado, así lo dijo el gobernador Carlos Joaquín González.

Esta situación trajo como consecuencia que un sin número de familias de bajos recursos no tuvieran ni siquiera para un kilo de tortilla. En ese entonces, los gobiernos municipales y el estado empezaron a repartir despensa, pero solamente duraba la provisión no más de cinco días. En Quintana Roo y en lo particular la Zona Norte, habiendo tanto político y empresario riquillo, nadie se manifestaba o al menos era un raquítico número que ayudaba; según el argumento, “había que cuidarse para evitar que se contagiaran”, era valido, pero se podía aportar de mil maneras para ayudar a todas esas familias que no tenían un peso para darle de comer a sus hijos.

Hoy, a un año de esa desgracia, todos esos políticos, empresarios y otros personajes que buscan un voto de confianza para llegar a la presidencia municipal o la diputación federal, no les importa el contagio por Covid-19, ahora sí se acercan a las familias a decirles, ofrecerles, pedirles, y hasta compartir la sal y la tortilla sin voltear a ver el coronavirus, a eso se le llama HIPÓCRITAS Y SINVERGÜENZAS.

Usted padre o madre de familia que nos hace el favor de leernos, pregúntele a ese candidato cínico: ¿Qué me diste u ofreciste cuando no tenía para comer o empleo durante lo más difícil de esta pandemia?; Nunca te vi en mi colonia o región?; Ahora necesitas mi voto y por eso te acercas sin importar un contagio. (Columna)



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