Cancún, Q. Roo, 17 de mayo de 2026.- Secretarios Municipales de la Seguridad Ciudadana van y vienen en Benito Juárez, y el problema de extorsión y abuso de autoridad sigue en la Policía a pesar del pago quincenal que les dan a los elementos, por encima de los 10 mil pesos, ya que estos jefes policiacos sin vocación, sólo llegan a calentar la silla o salir en las fotografías de la presidenta municipal o gobernadora; además, de enriquecerse a través de pactos con grupos criminales y sino, que tiren la primera piedra, como el que hoy vivimos en esta administración de Benito Juárez. Hay que señalarlo, sólo son de paso y nada los comprometa en Cancún, incluso, ni raíces o familia en esta ciudad que los obligue a velar por la seguridad.
Uno de tantos casos que todas las noches y madrugada ocurre en esta ciudad de Cancún, fue grabado por un ciudadano; aquí le presentamos la narrativa: Cerca de las 00:45 horas, del jueves pasado (14 de mayo), dos policías municipales (hombre y mujer) se encontraban a bordo de la patrulla número 5694, parados en el cruce de las avenidas Labná y Cobá, en espera que la luz verde les cediera el paso.
En ese momento, pasó frente a ellos un vehículo marca Nissan tipo Versa, que sin fijarse el conductor se pasó la luz de alto del semáforo; aclaramos, estaba estacionado y de repente pensó que tenía luz verde, no por velocidad.
Los policías que andaban hambriento, enseguida lo siguieron sobre la avenida Cobá y obligaron a detenerse el conductor antes de llegar a la avenida Palenque, solo avanzaron 200 metros. Primero, bajo la mujer policía y dialogó con chofer por el lado del copiloto, de ahí, bajo patrullero y tuvo que bajar también el automovilista. Ambos estuvieron dialogando hasta que se dio cuenta el uniformado de que había un vehículo estacionado a unos metros atrás de la patrulla, lo que obligó al elemento jalar al ciudadano frente a la patrulla a modo de que no se vieran. ¿Qué pasó después? Ya usted sabrá, pero una atención que duró 10 minutos no fue, sino que extorsionaron al ciudadano. Todas las noches y en lo especial madrugada, policías municipales la hacen de agentes de Tránsito y amenazan a su víctima con aplicarles el dicho delito que ha vuelto un cáncer de Desobediencia y Resistencia a particulares.
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