Cancún, Q. Roo, 10 de marzo de 2026.- La presidenta municipal de Benito Juárez en Cancún, Quintana Roo, Ana Patricia Peralta de la Peña, anunció en sus redes sociales que este día sostendrá una reunión en Palacio Nacional con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. La foto aún no se toma…pero la pregunta ya circula en la conciencia pública de Cancún: ¿La convocaron para felicitarla… o para pedirle cuentas? Porque mientras en el discurso digital se habla de coordinación institucional, bienestar y transformación, la realidad en Cancún es otra: En 2024 Quintana Roo registró 714 homicidios dolosos, y 351 ocurrieron en el municipio de Benito Juárez, es decir, casi la mitad de todos los asesinatos del estado se concentraron en Cancún. Si eso fuera un informe financiero, se llamaría concentración de mercado.
En materia de seguridad pública, se llama crisis…pero hay más. Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, el 79.5 % de los habitantes de Cancún se sienten inseguros viviendo en su propia ciudad, una cifra muy por encima del promedio nacional. Traducido al español de la calle: 8 de cada 10 cancunenses no creen en la narrativa de la paz municipal.
Y si hablamos de economía criminal, Cancún también encabeza otra estadística poco turística: El 75 % de las extorsiones registradas en Quintana Roo ocurren en el municipio de Benito Juárez. Sí, leyó bien: tres de cada cuatro...pero tranquilos, que siempre hay buenas noticias… en las redes sociales del Ayuntamiento.
Porque mientras los ciudadanos esquivan baches, inseguridad y colonias abandonadas, la narrativa oficial insiste en que todo marcha “histórico”, “transformador” y “de resultados”.
Una especie de Cancún paralelo. Uno que existe únicamente en los comunicados institucionales. Y es que en este México lindo y querido, cuando un alcalde o alcaldesa es llamado a Palacio Nacional, el encuentro puede tener muchos significados.
A veces es respaldo. A veces es protocolo, y a veces —aunque nadie lo diga en voz alta— es el elegante jalón de orejas del centro del poder.
Porque Cancún no es cualquier municipio. Es el motor turístico del Caribe mexicano, el generador de miles de millones de dólares en divisas para el país. Y también —para desgracia del discurso oficial— uno de los municipios con mayor presión criminal, social y urbana del estado. Por eso la reunión de hoy no es cualquier reunión es política, pero de la que ya huele a 2027. De la que se habla en voz baja en los pasillos del poder:
quién sube, quién baja, y quién empieza a estorbar en el proyecto.
Porque en el tablero de sucesión estatal, Cancún es la joya electoral de Quintana Roo.
Quien gobierna bien Benito Juárez se vuelve competitivo. Quien gobierna mal… se vuelve problema.
Y en la política mexicana, como lo ve este viejo y mal pensado gato Maya, cuando alguien quiere brincar a la siguiente candidatura sin haber resuelto la ciudad que gobierna, suele aparecer una vieja costumbre del sistema:
la llamada a Palacio.
Así que mientras la fotografía oficial se prepara en la agenda del día, Cancún seguirá haciendo lo que siempre hace: sobrevivir entre el turismo internacional… la desigualdad urbana… y una autoridad municipal que todavía no logra convencer ni a los datos.
Porque en política hay algo que ni el mejor community manager puede maquillar: la realidad. Y esa, en Cancún, no se sube a Instagram. Se vive todos los días. Columna de Luis Mis.
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