Diputada panista con licencia no tiene vergüenza; se volvió a postular; pertenece a la mafia del pod

La diputada panista con licencia de la XV Legislatura, Eugenia Guadalupe Solís Salazar, no tiene vergüenza ante la sociedad quintanarroense, ya que, a pesar de todas sus irregularidades y su pésimo trabajo en el Congreso, se volvió a postular para seguir perteneciendo a la mafia del poder y favorecer a sus allegados y el gobierno. La ahora candidata en el Distrito 08 por la coalición PAN-PRD-PES, dentro del Congreso tenía la Comisión de los Derechos Humanos, por lo que sería la encargada junto con los diputados: Laura Beristain Navarrete, Fernando Zelaya Espinoza, y Juan Carlos Pereyra Escudero, darle el nombramiento para este 2018, al nuevo ombudsman en Quintana Roo. En ese entonces, se postularon 17 candidatos representados por Asociaciones Civiles o A.C., entre ellos Marco Antonio Toh Euan, quien era todavía el brazo derecho del presidente de los Derechos Humanos en el Estado, Harley Sosa Guillen. A pesar de que eran 16 aspirantes más, Eugenia Solís decidió darle preferencia a Marco Antonio Toh, con la finalidad de evitar una posible auditoria a Harley Sosa, quien se había beneficiado durante el tiempo en su cargo, y protegió a funcionarios priistas en la CEDHQROO, además que era el segundo de esta instancia, es decir, prácticamente seguirían las irregularidades. Ya en el cargo el nuevo ombudsman, Eugenia Solís le cobró favor, y en el mes de mayo de 2018, nombraron a su sobrino Alán Jael Pat Escobedo, segundo visitador de los Derechos Humanos en Cancún; lo peor, que este personaje estaba todavía en funciones en el Poder Legislativo, como subdirector de Acceso a la Información Pública de la Unidad de Transparencia y con un sueldo mensual de 30 mil pesos. La candidata panista Eugenia Solís, también estuvo involucrada en la “Ley Borge”, el cual serviría para cuartar la libertad de expresión a los periodistas, aprobada por diputados de su misma coalición, aunque en su doble moral, después de las ejecuciones de tres reporteros en el estado, ella se retractó. La diputada con licencia de doble moral, y presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos en el Congreso, no es más que una hipócrita ante la sociedad, que solamente muestra honestidad cuando necesita de los quintanarroenses, como en este caso, en su campaña para repetir y seguir siendo parte de la “Mafia del Poder”, y así beneficiar no a los ciudadanos, sino a familiares, amigos y al propio gobierno panista y a los priistas.

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